4 Estrategias para mejorar la comunicación con tu pareja

Una buena comunicación en pareja es fundamental para tener una relación sana y satisfactoria. Según cómo nos expresemos conseguiremos que una pequeña desavenencia se convierta en una gran disputa, o por el contrario, podemos transformar los desacuerdos en acuerdos y los posibles conflictos en alianzas. Para alcanzar este objetivo, hay una serie de estrategias que podemos utilizar.

La forma en que nos comunicamos con otros y con nosotros mismos, determina la calidad de nuestras vidas. Anthony Robbins.

Cuando hablamos de comunicación, no sólo hablamos del contenido: <<qué decimos>>, sino que todavía es más importante la forma: <<cómo lo decimos>>. Podemos estar diciendo exactamente lo mismo, que según el tono de voz que utilicemos, la postura corporal que tengamos, los gestos que hagamos, la expresión de la cara, etc, cambiará mucho el efecto que tendrá en nuestra pareja.

“Lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice.” Peter Ferdinand Drucker

Además, uno de los cinco axiomas que estableció Paul Watzlawick en su Teoría de la Comunicación fue: “No es posible no comunicar” y de aquí surge: “No es posible no influir”, así que de una forma u otra, estamos continuamente comunicando e influyendo a nuestra pareja.

No hay que olvidar que, en una relación afectiva en la que estamos ligados emocionalmente a la otra persona, no existe un vencedor o vencido, sino que ambos ganan o ambos pierden. Es muy importante tener esto claro a la hora de comunicarse, ya que muchas veces nos obcecamos en tener razón y esto sólo nos hace enzarzarnos en peleas sin sentido en las que acabamos perdiendo los dos.

Os presento 4 estrategias de comunicación, fruto de la investigación y de la experiencia de decenios de trabajo en el Centro de Terapia Estratégica de Arezzo, que ayudan a transformar la realidad hacia un objetivo común: que los dos miembros de la pareja ganen.

  • Preguntar antes que afirmar. “Si quieres obtener, empieza preguntando en vez de proponer”. La mejor forma para evitar la resistencia de nuestra pareja, es preguntarle qué piensa respecto a lo que queremos hablar en vez de empezar recriminando o echando en cara.
  • Pedir confirmación antes que sentenciar. “Si no he entendido mal dices que…” Cuando nuestra pareja nos contesta a las preguntas, repetir las respuestas que va dando para ver si lo estamos entendiendo bien, nos ayuda a verificar y comprender lo que el otro ha dicho. Además, propicia la construcción de acuerdos y objetivos comunes.
  • Evocar antes que explicar. La capacidad de evocar sensaciones y emociones es un instrumento mucho más potente que cualquier otra forma lógica y racional de argumentación. Como dice Santo Tomás de Aquino: “No existe nada en el intelecto que antes no pase por los sentidos”. Un ejemplo de explicación: <<Cuando tú inconscientemente haces algo equivocado hacia mí, eso me provoca rabia y rechazo>>. En cambio, evocando emociones: <<Cuando inconscientemente me hieres, me provocas un gran dolor, como una puñalada por la espalda, y me dan ganas de reaccionar intentando herirte también>>. Para conseguir que los conflictos se transformen en acuerdos es necesario que nuestra pareja sienta el deseo, y no sólo a nivel racional, de llevar a cabo una relación basada en la confianza y en la colaboración.
  • Actuar antes que pensar. Si a partir del diálogo con nuestra pareja, hemos llegado a un acuerdo pero después no pasa al plano de la acción, la posibilidad de llevarse a cabo es casi nula. Para que esto no ocurra, podemos pactar juntos una serie de acciones concretas que ayuden a obtener el cambio deseado. Ya que, para obtener un cambio real es indispensable no sólo entender sino también ser capaz de actuar de modo diferente. Como dice Heinz von Foerster: “Si quieres ver aprende a obrar”.
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